Buscadores de recuerdos

Estás en la cama, miras al techo, no puedes dormir, das vueltas, más vueltas. Sigues sin poder dormir. Sientes que tienes sueño, pero nada, algo te impide dormir. Buscas en tu interior esa pequeña espina que no te deja dormir. Buscas, buscas, pero no encuentras nada más que recuerdos malos, vacíos de sentimientos y emociones. No quieres pensar más, de repente algo se te viene a la mente. Una sonrisa. Sí, la más bonita que has visto. Pero aún hay más, detrás de esa sonrisa deslumbrante va una carcajada que hace que en tu cara se dibuje una pequeña sonrrisita. Sí, sientes gracia. Ahora recuerdas ese instante una y otra vez. Entonces navegas en tus recuerdos buscando el cofre donde están todos los bonitos, los divertidos, los especiales... Por el camino, vas encontrando pequeños rastros, como una brisa marina que te refresca la cara mientras tomas el sol, un ataque de risa por una tontería que te destroza la tripa, pero te da un inmenso placer; un regalo inesperado que te encanta, el apoyo de todos los que te quieren cuando sienten que estás mal, la satisfacción que te da haber conseguido algo tras mucho esfuerzo, la sorpresa y el esfuerzo de alguien por hacerte un regalo de cumpleaños.
Muchos rastros se te van quedando por el camino sin que te des cuenta, algunos son detalles sin importancia, pero otros tienen relevancia en ti, aunque no las recuerdes todos los días y no las tengas en tu cofre de los buenos momentos, pero ahí están esperando a que tú vayas en su búsqueda. 
Busca en tu interior, encuentra todos los pequeños tesoros que has ido perdiendo por el camino, sabes que ahora puedes, porque tú eres el único que gobierna en tu cuerpo. 
Guarda cada tesoro en el mismo lugar, porque, aunque se repitan de la misma manera, nunca tendrás la misma sensación, así que valora cada una de ellas, porque cada una es única.

No hay comentarios:

Publicar un comentario